Opinión

Actividades reeleccionistas

Por Danilo Cruz Pichardo

El presidente Luis Abinader prohibió nuevos nombramientos y contrataciones de personal en la administración pública, con la finalidad de restringir los gastos en procura de ahorro. Con esa medida los dirigentes del PRM, que a la fecha no han logrado un empleo, incluyendo a los delegados de mesas electorales, con los que el jefe de Estado hizo compromiso especial, pierden la última esperanza.
Con una militancia partidaria disgustada por razones obvias  y una población vociferando diablos por la espiral inflacionaria, los apagones y el alza de la tarifa eléctrica, el presidente incrementa los gastos en publicidad gubernamental, se inventa encuestas que le otorgan porcentajes astronómicos, para ofertar percepciones, e inicia recorrido por todo el país para entregar a un millón de dominicanos pobres una tarjeta de Bono de Apoyo Familiar, por un monto de 1500 pesos.

Está cayendo en las mismas prácticas que él condenó a gobiernos pasados, de clientelismo y asistencialismo, lo que sumado a la publicidad gubernamental multimillonaria rompería con la equidad electoral que debe caracterizar a cada proceso en el marco de un sistema democrático, donde todos los que corren por la presidencia tienen que hacerlo en condiciones de igualdad.

De todos modos, lo que luce ser una ventaja muchas veces se convierte en un boomerang, porque los electores se van dotando de mayor conciencia y establecen el carácter demagógico de políticos que utilizan los recursos públicos para el reparto de prebendas miserables, como en efecto es la entrega de 1500 pesos mensuales. ¿Qué se puede comprar con ese monto?

El presidente Abinader está en una situación tan desfavorable que podría perder, inclusive, las primarias del Partido Revolucionario Moderno para poder optar por la reelección presidencial, derecho que le asiste constitucionalmente. Los informes que me llegan es que Guido Gómez Mazara se fortalece cada vez más, con posibilidades de ganar hasta en provincias y municipios que ni siquiera ha visitado.

Las razones son sencillas de exponer: Guido tiene carisma y un perfil parecido a ese partido, mientras a Luis lo perciben como un presidente entregado en cuerpo y alma a la oligarquía y cuya palabra no vale “una guayaba podrida”. ¿Qué discurso puede levantar Luis, en esta oportunidad, ante los delegados de las venideras primarias? ¿Con qué les va a salir a los delegados de mesas electorales?

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