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Narcisismo: ¿De dónde proviene el término?

Por Yari Tapia

Es posible que en más de una ocasión hayamos escuchado mencionar la palabra Narcisismo, mas no es menos cierto que no todo el mundo conoce de donde proviene este termino.¡Que narcisista eres! ¡ese es un narcisista, se gusta solo!  son algunas de las expresiones que solemos emitir cuando queremos hacer referencia a una persona que se autodefine como excesivamente hermoso, bello, perfecto físicamente.

Este termino se le atribuye al dios de la Mitología Griega, Narciso, quien era hijo del dios Cefiso y de la ninfa Liríope. Cuando nació, sus papás consultaron a Tiresias, el adivino que adquirió el don de la clarividencia tras quedarse ciego, con el objetivo de conocer su destino. El adivino les mencionó que Narciso viviría una extensa vida y llegaría a viejo, una vez que jamás se contemplara a él mismo, advertencia que unos pocos años después, por un castigo, se le hizo caso omiso.

Cuenta la mitología que Narciso era un joven cuyas cualidades eran el sinónimos de la belleza.  Todas las mujeres y hombres quedaban enamorados de él inmediatamente lo veían. ¿Se imaginan ustedes tanta belleza?

Narciso rechazaba todos sus pretendientes. Fueron muchos los corazones rotos que dejó este joven con esa actitud tan poco modesta. Entre los jóvenes heridos por su amor estaba la ninfa Eco, una hermosa joven, que de cuya boca salían las palabras más bellas jamás nombradas, pero en una ocasión había disgustado a la diosa a Hera y por ello esta la había condenado a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. Es por esa razón que se volvió incapaz de hablar a Narciso de su amor.

Un día, cuando Narciso caminaba por el bosque, Eco lo siguió. Cuando él preguntó «¿Hay alguien aquí?», Eco respondió: «Aquí, aquí». El hermoso joven no pudo verla porque ella estaba oculta entre los árboles, entonces le gritó: «¡Ven!». Después de responder, Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente la rechazó, por lo que la ninfa, triste y desolada, se ocultó en una cueva para siempre.

Por ser tan engreído, Narciso fue castigado por  Némesis, la diosa de la justicia retributiva, esta hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en un estanque. Narciso al ver su reflejo quedó absorto contemplando su belleza irresistible. Fue incapaz de separarse de su imagen y acabó acabó arrojándose a las aguas. Allí murió ahogado.

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