Opinión

Opinión 24/7: El anarquismo español

Por: Manuel Emilio Duvalls Ledesma

Antecedentes históricos del anarquismo español:

España ha sido un país de escasa y de desigal industrialización, no es de extrañar que las organizaciones obreras, hayan sido tardías radicalizadas ideológicamente y muy diversas según las zonas o regiones. Pero hay un fenómeno especialmente típico de la historia de nuestro movimiento obrero que, es su escisión en dos grandes ramas, una socialista y otra anarquista. Durante los setenta años anteriores a mil novecientos treinta y nueve, en España se desarrollo el movimiento anarquista más amplio y persistente de la Europa contemporánea, a este fenómeno, característica de su desarrollo y a las posibles explicaciones. 

Antecedentes y raíces del movimiento obrero español:

Estos antecedentes y sus raíces se desarrollan partiendo de organizaciones mutualistas en el que hay que poner una tilde el proletariado textil catalán, que ya desde los años mil novecientos treinta, luchaban por el reconocimiento del derecho de asociación, y participaban en las intentonas políticas de los progresistas  y, republicanos culminando dicho proceso, en una huelga general en mil ochocientos cincuenta y cinco en la Ciudad Condal (Barcelona). Asimismo, el descontento de las zonas agrarias concentradas especialmente en Barcelona y en la zona sur de España, especialmente en Sevilla, Granada Córdoba y Cadi (Andalucía), uniéndose a ello, la desamortización, en las áreas de  Andalucía y Extremadura  entre los años mil ochocientos cincuenta y siete en el caso de Andalucía y en mil ochocientos cincuenta y nueve en Extremadura, así como en Loja en mil ochocientos sesenta y las sublevaciones y consignas, democrático-republicano, con reivindicaciones sociales pidiendo el reparto de tierras. A ello, se une también, las primeras teorías de corte socialista que el sistema español fue introduciendo y que son conocidas como teorías socialistas conocidas habitualmente como utópicas. 

La revolución liberal y la fase decisiva el movimiento obrero español:

En septiembre de mil ochocientos sesenta y ocho, la Revolución liberal, inició en España su fase decisiva, y con ella también el movimiento obrero tomaba carta de naturaleza, entrando en una vía similar a la de otros países europeos. Barcelona fue la cede donde se celebro el Congreso el 23 de julio de mil ochocientos setenta, donde un centenar de sociedades obreras, se organización a nivel nacional, bajo el nombre de Federación Regionales española, integrándose de inmediato en la Asociación Internacional de Trabajadores creada en  Londres, en el año mil novecientos sesenta y cuatro.

Protagonismo en el escenario político y social:

Este organismo tuvo un importante desempeño logrando registrar a miles de afiliados y seguidores, y que respondían al llamado de sus dirigentes cuando convocaban manifestaciones pacificas y un sin número de de huelgas no tan pacificas muchas de ellas salidas de tono, habiéndose registrado actos de vandalismo, lo que llevo a muchas personas a la muerte. Se puede decir, que lo que empezó como un movimiento puramente social, se fue desviando del ideal que le dio nacimiento, que no era otra cosa que, el bienestar social, pero que al final de todo nada de lo que se buscaba se dio, y poco a poco se fue deteriorando hasta desaparecer por completo. 

La clandestinidad del Movimiento Obrero español:

 Con el reflujo de la oleada revolucionaria tras el fracaso de la insurrección, cantonalista de mil ochocientos setenta y tres, hizo que la Federación Regional española, entrará en un periodo de clandestinidad, haciendo disminuir sustancialmente los afiliados y seguidores. Con la pérdida de fuerza y la caída en picado de la organización el movimiento obrero español se fue caracterizando como anarquista. 

El Marxismo autoritario:

 Con el declive de los partidarios de Marx llamados autoritarios, y los seguidores de Bakunin,  los españoles se declinaron de manera abrumadora por los partidarios de de Bakunin, ya que estos habían llegado a España, antes que los marxistas, donde hicieron un arduo trabajo organización. El encargado de organización en España, fue el italiano, Josep Tajeni, que llego con la encomienda de organizar el movimiento Anarquista de parte de su líder Bakunin, en los primeros días de la revolución del sesenta y ocho. Aunque en España se decidió por los bakunistas, y no por los marxista, hay que reconoce que los marxista tenían un tipo de organización revolucionaria más organizada, disciplinada y, más espontanea que los bakunistas. La participación en la política, parlamentaria defendida por los marxista y rechazada por los anarquistas, y la cuestión teórica de si habría de crearse un estado o dictadura del proletariado tras la Revolución, o si toda autoridad, debería ser abolida. Después de unos años viviendo bajo el umbral de la clandestinidad, la organización anarquista vivió un efímero resurgimiento legal bajo el nombre de de Federación de Trabajadores de la Región española. Esta organización aunque no ocultaba sus objetivos, pues sus lemas eran, anarquía federación y colectivismo, declaró también su intención de actuar dentro de la legalidad, y su renuncia a la utilización de medios violentos. Con estos criterios, alejados de la violencia que los llevo a la clandestinidad, la nueva federación de Trabajadores, se expandió por todo el territorio de manera espectacular, hasta alcanzar los casi sesenta mil afiliados, principalmente en dos de las comunidades más importantes de España, Catalunya y Andalucía. Decimo entre las más importantes, porque en lo que se refiere a Catalunya, esta es la comunidad más industrializada del Estado, y Andalucía, es la comunidad con diferencia más importante de España respecto al número de votante al ser la comunidad más grande de España. Pero la paz permaneció por un espacio muy corto de tiempo, y la violencia volvió a resurgir y la llamada conspiración de la mano negra segó bruscamente este proceso, con los crímenes cometidos en Andalucía, entre las ciudades de Arco y Jerez de la frontera, cuya autoría nunca ha llegado a estar satisfactoriamente aclarada por los historiadores, pero que sirvieron para conectar a la Federación de Trabajadores, con una supuesta red terrorista, y para justificar a así, la represión que se desencadenó después sobre ella. Ahí comenzaron las detenciones y lo peor de todo unas de ejecuciones que sirvieron para agotar por la vida de aquella organización. 

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